El flujo de caja de una empresa es importante en finanzas por al menos dos motivos. En primer lugar, el valor de una empresa depende de su capacidad de generar flujos de caja y en segundo lugar el timing de dichos flujos nos indica si una empresa puede cumplir o no con sus compromisos de corto, mediano y largo plazo.
Por flujo de caja nos referimos a la cantidad de dinero neto (es decir entrada menos salida de efectivo) que genera en un periodo determinado, el cual naturalmente puede repartirse entre sus accionistas o reinvertirse. Una empresa tiene valor en la medida que se espera que sea capaz de generar flujos de caja para sus accionistas en algún momento del tiempo, sea en el corto o largo plazo. Estos flujos que se espera recibir a futuro hacen que sea rentable la inversión realizada por los accionistas.
Hablaremos brevemente de una medida que se puede obtener del estado de resultados, ampliamente utilizada en finanzas como es el EBITDA y que se correlaciona de manera importante con los flujos de caja además de ser un indicador importante de los resultados de la empresa. Por supuesto que este índice de medida tiene ciertas fortalezas y debilidades que hay que analizar cuidadosamente.
El EBITDA se define por su sigla en inglés como Earnings before interests, taxes, amortization and depreciation. Lo que en español quiere decir ingresos antes de descontar intereses, impuestos, amortizaciones y depreciación.
Otra forma de definir el EBITDA es tomando la utilidad neta de una empresa, es decir el resultado de la última línea de la compañía y sumarle todas las magnitudes que se indican a continuación.
EBITDA = Utilidad neta + Intereses + Impuestos + Depreciaciones + Amortizaciones
Sabemos que la última línea (utilidad neta) de una empresa es una magnitud fundamental porque nos indica la ganancia que efectivamente queda para los accionistas. Esta última línea no necesariamente se asocia a un flujo de caja equivalente debido a que parte de los ingresos pueden ser percibidos con posterioridad y lo mismo puede ocurrir con los gastos. Es por esto que puede ser necesario hacer ajustes para obtener un flujo de caja.
Aun así, se considera que la utilidad neta es un indicador muy importante para la sustentabilidad de una compañía. Una compañía que tenga muchos períodos consecutivos con una utilidad neta negativa podría quebrar y por el contrario una compañía que tenga utilidad neta positiva período a período muy probablemente pueda mantenerse en el tiempo.
Es evidente que todos los expertos en contabilidad, finanzas y economía conocen el EBITDA, lo entienden y lo utilizan. A su vez, la mayoría de los empresarios conocen el EBITDA de su empresa período a período y derivan información útil de él.
Es por ello que pasaremos a analizar el EBITDA, sus ventajas y desventajas y en qué aspectos debemos fijarnos cuando utilizamos esta magnitud para tomar decisiones.
1.- Ventajas del EBITDA:
a) La gran mayoría de los analistas preguntan y conoce el EBITDA como una de las magnitudes importantes a tener en cuenta para los análisis tanto internos como externos. Es habitual en la jerga financiera y por ello debe calcularse y conocerse.
b) El EBITDA permite la comparación entre empresas ya que depende en menor medida de los criterios contables que se utilicen en diferentes empresas y diferentes industrias. Por ejemplo, la depreciación de activo fijo y la amortización de activos intangibles pueden variar mucho según el tratamiento contable que se utilice de una empresa a otra, no ocurre lo mismo con otras magnitudes como por ejemplo el ingreso por ventas, magnitud que sí es considerada en el EBITDA.
c) Suponer una empresa relativamente estable y madura que no posee altos niveles de deuda y que tiene capital de trabajo para poder mantener su operación. En este caso la empresa no debe hacer grandes pagos en intereses y además está recibiendo flujos de caja por ingresos de manera permanente, así como también tiene salidas de flujo de caja permanentes en régimen. En este caso el EBITDA es un indicador bastante cercano de los flujos de caja que la empresa está percibiendo. Recordemos que los flujos de caja generados período a período es información fundamental de conocer para todo accionista.
d) Por lo anterior es común valorizar una empresa como un múltiplo de su EBITDA, por ejemplo, el mercado podría pagar a una empresa 7 veces el valor de su EBITDA.
2.- Desventajas del EBITDA:
a) Una empresa en fase de crecimiento podría necesitar de la deuda para poder crecer (por ejemplo, para comprar activo fijo) y luego los intereses de la deuda pueden influir de manera importante tanto en la utilidad neta como en el flujo de caja de la empresa. Si se quiere crecer la deuda puede ser necesaria y los intereses se vuelven un gasto que se debe asumir y no ignorar como parte de la operación misma de la empresa. Además, el flujo de caja no solo se puede ver afectado por la deuda, sino que también por pagos del principal de la deuda.
b) Si bien es cierto, el gasto en depreciación de activo fijo (por ejemplo, máquinas) no es un flujo de caja negativo para la empresa, si es un gasto importante que es necesario asumir de manera permanente. Por ejemplo, cada cierto tiempo puede ser necesario reponer las máquinas y esto afectara los resultados de la empresa. Mientras mayores sean los gastos en depreciación, debido a la intensidad del uso las máquinas en la labor productiva y mientras más rápido se deprecien y deban ser reemplazadas, más se aleja el EBITDA de los resultados de largo plazo de la empresa. Es posible, de hecho, que una empresa con EBITDA positivo período a período no sea sustentable en el largo plazo. En otras palabras, Las depreciaciones (y eventualmente las amortizaciones de activos intangibles) son fundamentales a la hora de reflejar la realidad económica de una empresa.
c) Si una empresa no se encuentra en un régimen estable o tiene ventas muy variables mes a mes el EBITDA podría no ser un buen indicador del flujo de caja de la empresa. Por ejemplo, a comienzos de mes una empresa podría tener 1000 dólares a crédito a pagarse en 60 días y tener cuentas por pagar por 800 dólares a 10 días. El flujo de caja del periodo es negativo pero el EBITDA no se aproximará de ninguna manera a él. Luego hay que ser cuidadosos en determinar bajo qué criterios y situaciones el EBITDA puede aproximarse a un flujo de caja real.
d) El EBITDA no se encuentra reconocido en las normas internacionales IFRS. Es por ello que solo se indica como información complementaria para la toma de decisiones en la empresa.
e) El EBITDA puede ser un mejor o peor indicador tanto de los resultados de la empresa como de sus flujos de caja dependiendo de la industria. Existen varios factores como por ejemplo Inversión en activo fijo permanente, acceso a crédito, posibilidades de crecimiento, estabilidad de flujos que deben ser analizados para saber la idoneidad del EBITDA como indicador.
f) Un múltiplo del EBITDA como calculo para valorizar una empresa es solo un aproximado y una estimación rápida que puede tener múltiples falencias. Desde el punto de vista teórico el único método correcto para valorizar una empresa es el método de flujo de caja estimado descontado a una tasa ajustada por riesgo. La idoneidad del EBITDA dependerá de las condiciones de la empresa y la industria.
g) Como hemos visto el EBITDA no necesariamente es un buen estimador ni de la utilidad neta ni del flujo de caja neto de la empresa en un período.
En resumen, el EBITDA es un indicador interesante, útil y debe conocerse, pero debemos siempre estar conscientes de sus fortalezas y debilidades, las cuales pueden variar mucho dependiendo del tipo de empresa y tipo de industria en que nos encontremos. De todas maneras, el EBITDA complementado con otras magnitudes nos puede ayudar a generar un diagnostico adecuado de la situación de una empresa si se tienen siempre en cuenta sus bondades y también sus limitaciones.

Felipe Rodriguez Grunert
